Viernes, 24/10/2014


15 de octubre, 2014
Nueva Exposición El desarreglo. El curioso caso del arte despeinado. Colección Artium
imagen

Sala Sur, desde el 10 de octubre de 2014 hasta el 31 de agosto de 2015

Comisario: Daniel Castillejo

Artistas: Ángeles Agrela, Ana Laura Aláez, Pilar Albarracín, Txomin Badiola, Elena Blasco, Joan Brossa, Jordi Colomer, Ángela de la Cruz, CVA, José María Guijarro, Cristina Iglesias, Jaime de la Jara, Concha Jerez, Eva Lootz, Cristina Lucas, Ángeles Marco, Elena Mendizabal, Moris, Esther Partegás, Alberto Peral, Perejaume, Manuel Saiz, Pepo Salazar, Fernando Sánchez Castillo, Paco San Miguel, Susana Solano.

Exposición producida por: Artium (Vitoria-Gasteiz)

Patrocinan: Diputación Foral de Álava, Gobierno Vasco, Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, Ministerio de Educación Cultura y Deporte, El Correo, EDP, Euskaltel.

“Quiero ser poeta y me estoy esforzando en hacerme vidente (…) Ello consiste en alcanzar lo desconocido por el desarreglo de todos los sentidos” (…)

“Digo que hay que ser vidente, hacerse vidente. El poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos".

Cartas del vidente. Arthur Rimbaud


Dos grandes obras, Cambra-cambril, de Perejaume, y (P) Punto de vista de CVA, articulan una exposición que reúne una treintena de destacadas piezas de la Colección.

El título de la muestra hace referencia al escritor Arthur Rimbaud, el adolescente despeinado que en la segunda mitad del siglo XIX propició una nueva poesía basada en “el desarreglo de todos los sentidos”. La aspiración poética y la sensación de inestabilidad son características comunes de las 26 obras elegidas para esta exposición, integradas en el amplio espacio de la Sala Sur, por primera vez sin muros añadidos, sin ornamentos, en un intencionadamente y solo aparentemente “desarreglado” contexto.

El desarreglo, la nueva exposición de la Colección Artium, está integrada por 26 obras de otros tantos autores: obras en vídeo, técnica mixta, instalación, escultura, pintura y fotografía. A diferencia de la anterior presentación de la Colección -Tesoro público, con 350 obras dispuestas en una sala muy compartimentada-, esta treintena escasa de piezas ocupan un amplio espacio diáfano de 1.400 metros cuadrados. Esta “baja densidad” se explica por el gran formato de algunas de ellas y por el deseo del comisario de adentrar al visitante en “una sala enorme, sin barreras arquitectónicas (…) Un contexto intencionadamente desaliñado en el que se extienden en un inmenso mar unos cuantos objetos dispuestos a hablar y a ser interpelados”.

Desde el punto de vista del espectador, dos obras articulan la exposición. Por un lado, justo junto a la entrada de la Sala Sur se extiende la instalación realizada por el dúo CVA -Juan Luis Moraza y Marisa Fernández- en 1982 (P) Punto de vista, integrada por una innumerable cantidad de fragmentos de marcos, de los utilizados tradicionalmente para contener lienzos, de distinta forma y dimensión. Moraza y Fernández abordan en ella una reflexión sobre el arte en sí y sobre sus límites, tomando como punto de partida los trozos de madera que marcan los límites de la pintura. La instalación ocupa el ala izquierda de la Sala en una disposición aparentemente caótica y desordenada que sugiere en cualquier caso un alto contenido poético.

Por otro lado, El desarreglo recupera, más de diez años después, una monumental obra del artista catalán Perejaume, Cambra-cambril, realizada por este con ocasión de su exposición en Artium, Retrotábula. Se trata de una pieza de casi siete metros de altura, un muro cilíndrico que Perejaume construyó sobre la cima rocosa de un monte en el parque natural de Urkiola y que después trasladó, el relieve impreso en su cara inferior, a la sala de exposición. De nuevo en referencia al mundo del arte, la pieza es una suerte de sala de museo circular, con una sola puerta de entrada, que el artista levanta primero en la naturaleza y que después traslada al museo: alejada de su origen, sin posibilidad de equilibrio, la pieza descansa inclinada y frágil sobre el suelo.

Con la presencia de estas dos grandes piezas, Daniel Castillejo dispone este “mar de objetos” en el que se aprecian, entre otras obras, vídeos proyectados en gran pantalla como el de Pilar Albarracín (She-wolf, 2006) o el de Cristina Lucas (Habla, 2008); instalaciones como las de Joan Brossa (Intermedi, 1991), Txomin Badiola (LM & SP (un hombre de poca moral y algo de persuasión), 1998), Eva Lootz (Nudos, 1992), Fernando Sánchez Castillo (Perspectiva ciudadana, 2004) o Pepo Salazar (Biziak 2, 2009); esculturas como la de Cristina Iglesias (Sin título (Hojas de eucaliptos), 1994), Susana Solano (Mort d’Isolda, 1987), Paco San Miguel (Serie de columnas modulares, 1986) o Elena Mendizábal (Mujer-perro, 2007); y pinturas como la de Ángela de la Cruz (Stuck, 2004); hasta completar una lista de 26 obras y autores.

Como indica Daniel Castillejo en uno de los textos que acompañan a la exposición, son obras de arte que tienen en común una especial disposición a constituir estructuras incómodas, inestables, en el filo de cualquier navaja, (…) fuera de todo orden previsible. (…) Todas ellas coinciden en la sensación de inestabilidad…”. 


publicidad
CEDRO
Antequera 2014
CAAM octubre 2014
El viajero
Huna septiembre 2014
Simple
circa
La Regenta

X
Recibe nuestra información:

Hombre    Mujer  

  E-mail:   He leido y acepto las condiciones de privacidad