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viernes, 7 de marzo de 2014

La Virreina: Fotografía local: ¿existe un “vector Barcelona”?

Por: Alfonso López Rojo
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Rosa Puig Barcelona 1000 Graffitis 2003-2005 

La Virreina Centre de la Imatge de Barcelona presenta hasta el 16 de marzo la exposición de fotografía “A cop d´ ull”, título que puede traducirse por “a golpe de vista”, “ a primera vista” o, simplemente, por “ojeada”. La muestra reúne 509 obras de un total de 89 autores con el propósito de ofrecer una panorámica de la “cultura visual fotográfica reciente en Barcelona”.

El plano cronológico al que se ciñen las obras que componen la exposición es la última década, y , por lo que parece, el criterio general seguido de antemano para la selección de los autores es que sean originarios de Barcelona o afincados en esta ciudad.

 

Ignoro si este criterio se ha seguido a rajatabla en todos los casos, pero, a decir verdad, es uno de los pocos puntos que tienen en común las 89 individualidades con las que los dos comisarios de la muestra , Àlex Brahim y Manuel Segade, han articulado su discurso expositivo. Tarea para la que, a su vez, han contado con un equipo formado por tres asesores: David Balsells, Pepe Font de Mora y Juan Naranjo.

El origen de la iniciativa se encuentra en el encargo directo hecho a los comisarios por parte del director del centro de la imagen La Virreina, el exgalerista Lluciá Homs. Iniciativa que se inscribe, también, en la estrategia general de difusión de la “marca Barcelona” en los foros y mercados internacionales que, en lo que respecta al ámbito de la cultura, se canaliza a través del Instituto de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona (ICUB), y más en concreto, desde el departamento de Promoción de Sectores Culturales del que Lluciá Homs también es director. Tal vez sea por eso, pues, por lo que se comprende enseguida el hecho de que una de las dos tesis, o tentativas, con las que los comisarios han tratado de dar forma al encargo municipal se presente al público a través de estas dos preguntas entrelazadas: «¿Es posible hablar de una identidad visual en Barcelona? ¿Es posible hablar de una mirada diferente desde las prácticas fotográficas locales que informe una serie de representaciones comunes también diferenciales?».

No cabe duda de que, a estas alturas, empeñarse en rebuscar una identidad fotográfica local puede resultar una tarea bastante ociosa, sobre todo si tenemos en cuenta el grado de complejidad y perplejidad al que está conduciendo toda la problemática que, a partir sobre todo de las nuevas mutaciones tecnológicas y de la diversificación de los usos sociales de la imagen, se viene englobando –a falta de un término mejor– bajo el nombre de “posfotografía”. Precisamente, donde más latente se hace esta perplejidad es entre los propios fotógrafos, tal como se pudo apreciar recientemente en unos concurridos debates organizados por el propio Centro de la Imagen que organiza esta misma exposición que comentamos.

Es de suponer que los comisarios de la muestra son conscientes de esta situación, y tal vez por ello se curan en salud señalando las dificultades, tanto respecto a la imposibilidad “totalizadora” de su propuesta a la hora de reflejar las prácticas fotográficas de la ciudad, como a la obvia imposibilidad de «objetivar una imagen unívoca de Barcelona». Sin embargo, lo que sorprende es que, aún así, opten por aventurar la existencia de un «vector barcelonés» detectable en la cultura fotográfica producida en la ciudad. Pero lo que no se explica es si este supuesto vector barcelonés se define en relación con el ámbito de la fotografía internacional o si se refiere únicamente a sí mismo, en tanto que una suerte de hilo conductor que –de algún modo– pueda definir la práctica local. Aunque puede, también, que ese «vector barcelonés» desee referirse a las dos cosas al mismo tiempo –al ámbito local y al internacional–, pero, claro está, una cosa es la realidad y otra son los deseos.

Y es que la sensación que ofrece la exposición es la de que ese “vector” está conseguido más bien por acumulación de obras y autores, a lo largo de las 11 salas que componen la muestra, y a través de la multiplicidad de géneros y propuestas fotográficas, que abarcan desde el fotoperiodismo y las imágenes creadas por numerosos artistas de raíz conceptual hasta la fotografía de publicidad y moda.

Por otra parte, la exposición se inicia con una sala que, bajo el epígrafe «Memoria y conciencia», reúne obras de los fotógrafos catalanes más reconocidos que comenzaron su trayectoria en la década de1950 influenciados por el fotoperiodismo de la Guerra Civil. También se reúnen los libros dedicados a la ciudad de Barcelona por algunos de estos fotógrafos, como Francesc Català Roca, Joan Colom o Leopoldo Pomés.

Evidentemente, no es posible dudar del interés de esta sección histórica, pero sí que es posible poner en duda cuál puede ser el hilo conductor que, en relación con la constitución de un supuesta “mirada local”, nos puede ayudar a encontrar muchos puntos en común entre, por ejemplo, la mirada de Francesc Català Roca y la práctica fotográfica de Joan Fontcuberta, o el resultado fotográfico de las performances del artista Joan Morey.

Pero donde, a mi juicio, se derrumba del todo la idea que rige la exposición en torno a una posible mirada “barcelonesa” –tanto de interior como del “exterior”– es cuando, en ese sentido –y más en concreto en el sentido de “las visiones de afuera en la articulación expandida de un imaginario barcelonés”(sic)–, se presenta el trabajo realizado sobre problemáticas en distintos puntos del planeta de fotoperiodistas como Kim Manresa, Fernando Moleres o Enric Martí, entre otros.

Uno, al menos quiere creer, que, ni para ejercer el fotoperiodismo humanitario del modo más personal que los estándares habituales y los marcados estereotipos visuales hagan posible, ni –en realidad– para llegar a crear ninguna de las 509 imágenes que se presentan en la sala, sea indispensable haber nacido en Barcelona o estar afincado en esta ciudad. Ahora bien, el tono crítico adoptado en esta reseña no impide decir que lo mejor de la exposición son los artistas y sus obras. Un recorrido atento y receptivo por las salas vale la pena de todas todas.

Otro aspecto de la exposición que merecería un texto más largo y detallado debería rondar en torno a la segunda tesis o tentativa que sustenta esta exposición junto a la hipótesis comentada sobre la posibilidad o imposibilidad de poder hablar de una “identidad visual barcelonesa”.

Esta tentativa –más interesante que la anterior– trata de sugerir, a través de los fotógrafos y artistas representados, la manera cómo Barcelona –especialmente la Barcelona postolímpica– viene construyendo su propia imagen, tanto hacia el interior como al interior , y cómo la fotografía contribuye a crear esa construcción que, en definitiva, y para bien o para mal, sería la “marca Barcelona” a la que nos referimos al principio de este texto.

En este sentido, en la exposición se exhiben desde las postales de la ciudad creadas por Pere Vivas, a los retratos oficiales de políticos, como el del presidente Artur Mas realizado por Pedro Madueño, o los retratos de calle de Miguel Trillo. También se refleja la evolución del urbanismo fotografiada por Manolo Laguillo, los graffitis documentados por Rosa Puig y eventos como el festival de música electrónicas Sónar, las celebraciones multitudinarias de las victorias del Barça o el Congreso Mundial del Móvil.

Ciertamente, buena parte de las imágenes exhibidas muestran bien el anverso y el reverso de esa “marca Barcelona”, pero el problema de nuevo es el exceso de apartados, de imágenes y de salas, así como el exceso de empaque semiótico en los títulos y textos de cada apartado.

Cabe por último señalar que “A cop d'ull” ha suscitado polémica a través del desacuerdo con la exposición de un grupo de trece fotógrafos que habían sido invitados a título individual por los comisarios para mostrar y defender su trabajo en un apartado complementario a la exposición llamado “Futuro Condicional”. La polémica puede seguirse a través de este enlace de la asociación catalana de críticos de arte (ACCA) http://acca.cat/carta-oberta-a-alex-brahim-i-manuel-segade-comissaris-de-lexposicio-a-cop-dull-a-llucia-homs-director-de-la-virreina-centre-de-la-imatge-i-a-jaume-ciurana-regidor-de-cultura-de-la-ciutat-de-bar/
 

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